12/06/2013 - 17:22
BEIRUT (AFP)
El ejército libanés advirtió este miércoles a Siria que
responderá "inmediatamente" a una nueva "violación" de su territorio,
horas después de un bombardeo sirio a una localidad del este de Líbano.
"Las unidades del ejército desplegadas en la región tomaron las medidas defensivas necesarias para responder inmediatamente a cualquier violación similar", declaró el ejército en un comunicado tras un bombardeo sirio a la localidad de Aarsal.
"Un helicóptero militar procedente del lado sirio violó el espacio aéreo libanés en la región de Aarsal y lanzó dos bombas, hiriendo a un civil y provocando daños", precisó el ejército.
Se trata de una advertencia muy rara en la historia reciente del Líbano y Siria, expotencia tutelar de su pequeño vecino. El ejército libanés, débilmente equipado, mantiene una estrecha cooperación con el ejército de Siria, actualmente devastado por la guerra civil.
Aarsal es una localidad suní que apoya la rebelión y sirve de punto de pasaje entre los dos países para los refugiados, las armas y los rebeldes, según fuentes de seguridad.
Recientemente Aarsal recibió a decenas de heridos, particularmente insurgentes, que huyeron de Quseir, bastión rebelde del centro-oeste de Siria conquistado por el ejército con ayuda del movimiento chiita libanés Hezbolá.
La intervención de Hezbolá, de mucho poder militar, aumentó la tensión en el Líbano, donde se multiplican los incidentes en las regiones fronterizas.
Por otra parte, unos rebeldes islamistas de confesión sunita celebraron la muerte de unos 60 chiitas, en su mayoría combatientes, y el incendio de sus casas en el este de Siria, según vídeos difundidos este miércoles por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).
"La brigada al Sadeq al Amin se prepara para el asalto de las casas de los chiitas partidarios del régimen de Asad en la aldea de Hatlah", afirma el hombre que sostiene la cámara en un vídeo.
Una decena de hombres armados aparecen en la imagen en el patio de una casa, mostrando al menos un cadáver desfigurado y ensangrentado que yacía sobre el suelo. "Aquí están los chiitas, éste es vuestro final, perros", grita.
"Sunitas, ayuden a su comunidad", clama otro hombre delante de la cámara, con una cinta negra en la frente en la que lleva escrita la profesión de fe musulmana.
Un segundo vídeo muestra a una decena de hombres armados, aparentemente en el exterior del pueblo, de donde se eleva una espesa humareda gris. "Dios es grande, todas las casas de los chiitas fueron incendiadas (...) aquí están los combatientes de la yihad (guerra santa) celebrando su entrada en las casas chiitas infieles", dice el hombre que graba la escena.
Siria es un país de mayoría sunita gobernado desde hace más de 40 años por el clan Asad, que pertenece a la minoría alauita, una rama del chiismo.
El apoyo del Hezbolá chiita libanés al régimen sirio, sobre todo en la región de Quseir (centro oeste) ha exacerbado las desavenencias entre sunitas y chiitas en Siria y también en Líbano.
"Las unidades del ejército desplegadas en la región tomaron las medidas defensivas necesarias para responder inmediatamente a cualquier violación similar", declaró el ejército en un comunicado tras un bombardeo sirio a la localidad de Aarsal.
"Un helicóptero militar procedente del lado sirio violó el espacio aéreo libanés en la región de Aarsal y lanzó dos bombas, hiriendo a un civil y provocando daños", precisó el ejército.
Se trata de una advertencia muy rara en la historia reciente del Líbano y Siria, expotencia tutelar de su pequeño vecino. El ejército libanés, débilmente equipado, mantiene una estrecha cooperación con el ejército de Siria, actualmente devastado por la guerra civil.
Aarsal es una localidad suní que apoya la rebelión y sirve de punto de pasaje entre los dos países para los refugiados, las armas y los rebeldes, según fuentes de seguridad.
Recientemente Aarsal recibió a decenas de heridos, particularmente insurgentes, que huyeron de Quseir, bastión rebelde del centro-oeste de Siria conquistado por el ejército con ayuda del movimiento chiita libanés Hezbolá.
La intervención de Hezbolá, de mucho poder militar, aumentó la tensión en el Líbano, donde se multiplican los incidentes en las regiones fronterizas.
Por otra parte, unos rebeldes islamistas de confesión sunita celebraron la muerte de unos 60 chiitas, en su mayoría combatientes, y el incendio de sus casas en el este de Siria, según vídeos difundidos este miércoles por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).
"La brigada al Sadeq al Amin se prepara para el asalto de las casas de los chiitas partidarios del régimen de Asad en la aldea de Hatlah", afirma el hombre que sostiene la cámara en un vídeo.
Una decena de hombres armados aparecen en la imagen en el patio de una casa, mostrando al menos un cadáver desfigurado y ensangrentado que yacía sobre el suelo. "Aquí están los chiitas, éste es vuestro final, perros", grita.
"Sunitas, ayuden a su comunidad", clama otro hombre delante de la cámara, con una cinta negra en la frente en la que lleva escrita la profesión de fe musulmana.
Un segundo vídeo muestra a una decena de hombres armados, aparentemente en el exterior del pueblo, de donde se eleva una espesa humareda gris. "Dios es grande, todas las casas de los chiitas fueron incendiadas (...) aquí están los combatientes de la yihad (guerra santa) celebrando su entrada en las casas chiitas infieles", dice el hombre que graba la escena.
Siria es un país de mayoría sunita gobernado desde hace más de 40 años por el clan Asad, que pertenece a la minoría alauita, una rama del chiismo.
El apoyo del Hezbolá chiita libanés al régimen sirio, sobre todo en la región de Quseir (centro oeste) ha exacerbado las desavenencias entre sunitas y chiitas en Siria y también en Líbano.
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