Las revueltas en Francia continúan a solo 12 días de la Eurocopa
AFP/Archivos / Boris Horvat
Miles de militantes del
sindicato CGT se manifiestan contra la reforma laboral del Gobierno, el
27 de mayo de 2016 en Marignane, cerca del aeropuerto de Marsella
Las protestas contra la reforma laboral, que el Gobierno socialista quiere llevar hasta el final pese a la oposición de una parte de sus propios parlamentarios, cumplen este lunes su cuarto mes.
El comité de turismo de París y su región se preocupaba por las consecuencias de estos "acontecimientos sociales", como las constantes manifestaciones, las violencias de las marchas y los bloqueos en gasolineras o en las carreteras, por la imagen que dan del país.
Después de una semana marcada por las dificultades de abastecimiento de carburantes, la revuelta social se concentra en el sector del transporte, que se sumará a las protestas contra el proyecto de ley de reforma laboral. En el sector ferroviario, donde las negociaciones internas sobre los horarios de trabajo de los ferroviarios entran en su fase final, se prevé una huelga prorrogable a partir del martes por la noche.
AFP / François Guillot
El primer ministro
francés, Manuel Valls (C), el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve
(2D) y el ministro de Transportes, Economía Marítima y Pesca, Alain
Vidalies (D), durante una reunión el 28 de mayo de 2016 en el Hotel
Matignon, en París
- 'Un buen texto' -
El Gobierno espera que las cosas mejoren antes de la Eurocopa. "No habrá huelga de trenes y de metro" durante la competición, aseguró el domingo el responsable del partido socialista, Jean-Christophe Cambadélis. "No me puedo creer ni por un segundo que secuestren así a toda Francia", dijo a propósito de los responsables del sindicato contestatario CGT, en cabeza de las revueltas.
La reforma es "un buen texto", volvió a decir este lunes el primer ministro, Manuel Valls, que junto con el presidente, François Hollande, dice que irá "hasta el final", a pesar de la oposición de una parte de los diputados de izquierda.
AFP / François Guillot
El primer ministro
francés, Manuel Valls, sale del Hotel Matignon, el 28 de mayo de 2016 en
París, tras una reunión con miembros del Gobierno y representantes del
sector de los carburantes
Este artículo permitiría a las empresas negociar directamente con sus trabajadores las condiciones de trabajo, en lugar de las negociaciones generales por sector de actividad. Los detractores del proyecto de ley consideran que esta posibilidad pone en riesgo a los empleados y fomenta la precariedad.
Al contrario, para el Gobierno esta ley debe permitir adaptar el código laboral a la realidad de la empresa y favorecer así la lucha contra un desempleo endémico (10%). A tan solo once meses de las elecciones presidenciales de 2017, el presidente Hollande, cada vez más impopular, puso como condición la mejora del empleo para presentarse a la reelección.
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