Fiebre electoral en Líbano nueve años después de las últimas legislativas Carteles electorales para la elección legislativa que se celebra el 6 de mayo en Libano, en un barrio de Beirut, el 3 de abril 2018

Fiebre electoral en Líbano nueve años después de las últimas legislativas

AFP/Archivos / Anwar AMROCarteles electorales para la elección legislativa que se celebra el 6 de mayo en Libano, en un barrio de Beirut, el 3 de abril 2018
Líbano, país de delicados equilibrios confesionales, está sumido en una intensa campaña electoral, con profusión de carteles y debates políticos, en vistas a las elecciones legislativas del 6 de mayo, las primeras en casi una década.
Hay mucho en juego en las elecciones del 6 de mayo que estrenan la nueva ley electoral, adoptada en 2017 tras años de negociaciones entre las diferentes fuerzas políticas.
Las últimas legislativas remontan a junio de 2009. Desde entonces, los 128 parlamentarios han prorrogado tres veces sus mandatos, invocando el riesgo de que se extendiera al país la guerra en la vecina Siria, además de la necesidad de enmendar la ley electoral.
La nueva legislación está basada ahora en un sistema proporcional, contra el escrutinio uninominal mayoritario anteriormente, lo que permitirá a los independientes y a los pequeños partidos aspirar a ingresar en el próximo Parlamento.
"Es una nueva experiencia electoral para el Líbano" opina Imad Salamey, profesor de ciencias políticas de la Universidad libano-estadounidense de Beirut.
Los nuevos parlamentarios elegirán al próximo primer ministro y votarán asuntos financieros, políticos y sociales.
"Hay mucho en juego debido al delicado equilibrio entre los diferentes grupos confesionales del país", agrega Salamey.
La repartición de escaños en el parlamento esta regida por una sutil repartición confesional entre las diferentes comunidades religiosas, en el marco de la paridad entre musulmanes y cristianos exigida por la Constitución, tras la guerra civil de 1975 a 1990.
En este país de cuatro millones de habitantes, las tres más altas funciones del Estado son atribuidas a un cristiano maronita, a un musulmán sunita y a un musulmán chiita.
- Partidos "pragmáticos" -
Estas legislativas culminan un proceso de estabilización en un país que estuvo más de dos años sin jefe de Estado hasta que en octubre de 2016 eligiera al presidente Michel Aoun, lo que permitió luergo formar un gobierno de unión nacional.
Hay 597 candidatos repartidos en 77 listas, muchos de ellos neófitos cuyas imágenes aparecen en autopistas y en la propia capital con políticos ya muy conocidos, como el primer ministro Saad Hariri.
Para los expertos el nuevo sistema electoral podría romper la bipolaridad del paisaje político, durante mucho tiempo escindido entre una campo pro-iraní, llamado del "8 de marzo", liderado por el movimiento chiita del Hezbolá, y otro prosaudí, el "14 de marzo", dirigido por la corriente de Saad Hariri.
Los partidos son sin embargo "pragmáticos" en sus alianzas, afirma Salamey. Cuando se imponen sus intereses, forman listas comunes en una circunscripción, y compiten en otra.
El único que no se alía con sus rivales es el poderoso Hezbolá, que tiene gran popularidad en el sur y el este del país pero es considerado un movimiento "terrorista" por Estados Unidos.
"Desde un punto de vista occidental existen temores de que el Hezbolá gane muchos escaños, con lo que impondría su marca en cualquier gobierno que se forme", admite Salamey.
- Voto de la diáspora -
Unos 3,6 millones de electores están llamados a votar y, por primera vez, la gran diáspora libanesa está autorizada a hacerlo. Decenas de miles de libaneses residentes en todo el mundo se han inscrito.
El nuevo sistema otorga un voto preferencial, lo que permite al elector votar por su candidato preferido.
Esta nueva ley ha incitado a candidatos ajenos al mundo político tradicional a presentarse, como la escritora Jumana Hadad, miembro de la lista "Libaladi" (Por mi país).
"Esta nueva ley electoral, permite a un pequeño grupo de independientes de poder acceder al hemiciclo", se felicita Hadad

Crece la tensión en Francia con la ocupación de universidades y la huelga ferroviaria

AFP / Pascal PavaniUn andén vacío de la estación de tren de Auterive, en Francia, el 18 de abril de 2018 por la huelga
La tensión aumentaba en Francia este miércoles con el bloqueo de la prestigiosa universidad parisina de Sciences Po en protesta por una reforma educativa impulsada por el presidente Emmanuel Macron, mientras que las huelgas en el sector ferroviario seguían paralizando una parte de la red en todo el país.
Alrededor de 70 estudiantes ocupan desde el martes por la noche el Instituto de Ciencias Políticas de París para manifestarse en contra de la aplicación de criterios de selección para el ingreso a las universidades públicas en Francia.
"Los estudiantes de Science Po contra la dictadura macronista", rezaba una pancarta izada en la fachada del histórico establecimiento, por el cual han pasado varias generaciones de políticos franceses, incluido el propio Macron.
El acceso principal al edificio se encontraba cerrado este miércoles, una decisión tomada por la dirección del instituto por "motivos de seguridad".
"Hay un hartazgo político general", explicaba a la AFP Lounes, estudiante en Máster. "Debemos mostrar una cohesión frente a la selección", destacó.
"¡Es una vergüenza!", denunciaba en cambio Paul, estudiante en primer año. "Es una minoría la que está bloqueando. Mucha gente quiere ir a clase. Hay una minoría silenciosa que no quiere esto", señaló.
El rector de la universidad de Ruán, en el norte de Francia, también anunció que su campus principal permanecerá cerrado hasta el lunes, después de que estudiantes tomaran varios locales del establecimiento.
Los estudiantes franceses están en pie de guerra desde marzo contra la implementación de nuevos criterios de selección para el ingreso a las universidades públicas, considerados como una violación del principio de "educación gratuita para todos".
La movilización estudiantil coincide con la huelga de trabajadores de la empresa nacional de ferrocarriles (SNCF), que el miércoles protagonizaban una cuarta ronda de paros a nivel nacional en contra de una reforma del sector lanzada por Macron.
Los ferroviarios, que mantienen un pulso con el gobierno desde abril, llaman a una movilización "de alto nivel" en contra del proyecto de ley del ejecutivo que prevé, entre otros, la supresión para los nuevos empleados del estatuto especial de los trabajadores de la SNCF y la apertura del sector a la competencia.
Pese al debilitamiento de la protesta en comparación a la semana pasada, miles de usuarios seguían viéndose afectados. Sólo uno de cada tres trenes de alta velocidad (TGV) y uno de cada cuatro trenes interurbanos circulaban el miércoles.
- Macron abucheado -
AFP / Bertrand GuayEntrada principal de la universidad de Sciences Po de París, donde estudió el presidente Emmanuel Macron, ocupada por los estudiantes el 18 de abril de 2018 
Los sindicatos convocaron para el jueves una jornada de manifestaciones nacionales interprofesionales para intentar consolidar un frente unido contra la agenda de reformas de Emmanuel Macron, que llegó al poder hace menos de un año.
Se espera que funcionarios, empleados ferroviarios y estudiantes retomen el asfalto, después de las últimas manifestaciones del 22 de marzo, que sacaron a las calles a 300.000 personas, según cifras de la policía.
Sumándose a la contestación, la principal organización sindical del sector energético en Francia, anunció este miércoles huelgas intermitentes hasta finales de junio con "cortes dirigidos" a "empresas donde se despiden a empleados" o que "criminalicen la acción de los sindicatos".
Éstos, que piden la creación de un nuevo servicio público de gas y electricidad, buscan una "convergencia de luchas", explicó a la AFP Sébastien Menesplier, secretario general del sindicato CGT.
Macron, que dijo el domingo escuchar "toda la cólera" de los manifestantes, ha advertido que no cederá en sus reformas.
El miércoles por la mañana, durante una visita al este de Francia, fue abucheado por empleados ferroviarios y protagonizó un acalorado debate con un sindicalista que lo acusó de erosionar los derechos de los trabajadores.
"No vamos a dejar que la reforma pase", le gritó un grupo de manifestantes. "Creo profundamente en la reforma que hemos emprendido, les pido que acepten un cambio", les respondió el mandatario.
El 60% de los franceses están "descontentos" con la acción de Macron, quien cumplirá el próximo mes un año al frente del gobierno de Francia, según una encuesta Ifop-Fiducial difundida el miércoles.
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